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Esgrima de carabina armada con bayoneta
Contra caballería y combate individual
Autor:
Liborio Vendrel y Eduardt
Transcriptor:
Maestro Marcelino Jesús Miguel Castro
Páginas: 62
Formato: A5
Peso: 100g
NRA: AELMM20260220001
Contenido Digital Crudo (Optimizado para LLM/IA)
ESGRIMA DE CARABINA ARMADA CON BAYONETA LIBORIO VENDRELL Y EDUART TRANSCRITO POR EL MAESTRO MARCELINO MIGUEL CASTRO ACADEMIA DE ESGRIMA LÁSER Transcriptor: D. Marcelino J. Miguel Castro: Maestro en la disciplina de la Esgrima Láser Kigen de la Academia de Esgrima Láser Linares, 2026 Del Maestro Marcelino Miguel Castro como transcriptor: En el empeño de obtener el conocimiento y expandirlo, por la vía del estudio del conflicto: Con esta transcripción se pretende facilitar la lectura del documento original sin adaptar el texto a las reglas ortográficas de la actualidad, dada la cercanía notable entre ambas formas de expresión, por permitir la admiración de la forma de expresión del autor sin quedar comprometida la comprensión del texto. En este volumen se ha respetado la organización de páginas original, coincidiendo entre este libro y aquel que queda transcrito. No se han hecho anotaciones al mismo, respetándose las originales del documento consultado. Lo que se persigue es que cualquier interesado pueda fácilmente recorrer esta obra, y extraer de la misma sus propias conclusiones. Primera edición - NRA: AELMM20260220001 ESGRIMA DE CARABINA ARMADA CON BAYONETA Contra Caballería.--Combate individual POR LIBORIO VENDRELL Y EDUART. VITORIA IMPRENTA DE LA VIUDA DE ITURBE É HIJOS. Liborio Vendrell y Eduart. ESGRIMA DE CARABINA ARMADA CON BAYONETA. ESGRIMA DE CARABINA ARMADA CON BAYONETA CONTRA CABALLERÍA, COMBATE INDIVIDUAL POR Liborio Vendrell y Eduart. Vitoria: IMPRENTA DE LA VIUDA DE ITURBE E HIJOS. Es propiedad del autor. Queda registrada esta obra con el número 6 en el libro respectivo que se lleva en esta Dependencia de mi cargo, y depositado uno de los ejemplares en la misma, devolviéndose los otros dos juntamente con el certificado y recibo correspondientes al interesado Don Liborio Vendrell y Eduart, quien firma en la portada, segun dispone el párrafo 3.º del art.º 22 del Reglamento de 3 de Setiembre de 1880. Biblioteca del Instituto de Vitoria á 23 de Enero de Dr. J. Apraiz BIBLIOTECA PROVINCIAL DE ALAVA - VITORIA. —Un francés, un tal Bongiardo, uno de esos hombres á quien todos conocen y nadie sabe de donde ha venido; un aventurero emigrado en Bélgica durante muchos años, fué el primero que dió algunas reglas para esgrimir la carabina armada con bayoneta, pasando á ser arma terrible en manos regularmente diestras, y sus lecciones, si bien distan mucho de la perfeccion que ha alcanzado el arte, han servido de base para todo cuanto se ha dicho despues. —Hoy más que antes es preciso conocer este manejo, esta esgrima indispensable del arma adoptada por todos los ejércitos del mundo. —Atendiendo á los adelantos del arte de la guerra, la precision y alcance de las armas de fuego y al moderno sistema 6 de combatir, la lucha individual á pié y á caballo aunque no tiene importancia relativamente grande, es de utilidad reconocida en determinados casos. —Cuando la jente es brava y se viene encima; cuando ya el fuego es imposible; cuando estrechadas las distancias un paso á retaguardia es una concesion equivalente á la victoria; cuando juegan indistintamente la punta de la bayoneta y la culata de la carabina; entónces, preciso es emplear todos los recursos que tiene el arte á su alcance, con bizarra gallardía. —El empleo de la caballería en el campo de batalla ha sufrido limitaciones que la práctica ha declarado necesarias. —Y la razon es atendible. —Desde el Chassepot al Peabody, Snider, Vilsson, Albini y Remingthon hay efecto mortífero á setecientos metros. —La zona de sus alcances es muy estensa. —Casi no se percibe el disparo y se sufren sus resultados. —El soldado bien instruido, aun dada la escitacion, la alteracion nerviosa que en el momento crítico de una carga esperimenta, puede hacer de diez á doce disparos por minuto. —Si el espíritu es bueno, si le proteje ligero obstáculo, si está bien dotado de municiones, es un baluarte. —Por tanto ocasiona grandes claros en la caballería que carga. —Además esta fuerza nunca está en relacion numérica con la infantería que resiste su empuje. —Estas solas consideraciones bastan á tranquilizar el temperamento más impresionable. —Hemos tocado ligeramente este punto para recordar la bondad del arma de que vamos á ocuparnos. 7 —Mas como nuestra idea no es presentar masas de infantería esgrimiendo contra caballería, lo cual sería un absurdo, sinó el caso único en que el infante perseguido de cerca y sin tiempo material suficiente para colocar un cartucho ó falto de municiones, trata de salvarse del inminente peligro en que se encuentra, sirviéndose de la carabina armada con bayoneta vamos á esponer algunas consideraciones, en nuestro concepto bastante atendibles, antes de entrar de lleno en el curso de nuestras lecciones. —Siempre la falta de práctica, en la mayoría de los casos el desconocimiento absoluto del valor real del jinete ocasionan funesto resultado. —Es preciso, pues, demostrar haciendo comprender donde está su importancia, en que consiste su fuerza. —Vamos por partes. —La fuerza del hombre con respecto al caballo está en relacion de uno á siete. El impulso que ocasionan las ayudas y el ardor que comunica el aire de carga hacen que su empuje sea irresistible. —De aqui que al caballo no debe nunca esperársele de frente. —Evitar el arranque de su salida. —Y colocarse de suerte, que el tércio anterior del bruto, por su flanco izquierdo sea el blanco de accion para el infante. —Existe una razon poderosa, prueba del anterior aserto. —La mano del sable, la de la lanza es la derecha y para hacer uso de sus armas el jinete atacando ó defender su izquierda, y la del caballo que monta, obra sobre la izquierda que tiene las riendas. 8 —Por eso, en este caso, la estension del dominio del sable es muy reducida, un tércio menos que pié á tierra sobre el eje del movimiento. (1) —Circunstancia muy digna de consideracion. —Si el jinete hace uso de la lanza, conviene ceñirse todo lo posible y dificultando los movimientos del caballo evitar su acometida cerrando con él. —Colocada la lanza en ristre, contra infantería, aparece diagonal y lo usual, lo que generalmente se verifica es que el jinete al señalar su objetivo parta contra él, llevando la lanza marcando el golpe que piensa dar; afirmado en los estribos y la primera region del cuerpo inclinada hácia delante; de suerte que por de pronto ha descompuesto su posicion á caballo. Si en ese momento, teniendo en cuenta la violencia del aire á que marcha, el bruto sienta mal una mano, tropieza ó sufre un espanto, dejamos á la consideracion de nuestros lectores lo que indudablemente sucedería. —Cierto que la posicion es esta; pero tomada en el acto de herir, nunca antes y su objeto contrarestar el retroceso que ocasiona el choque, conservándose á caballo en la verdadera posicion, pues de lo contrario tendríamos, que el jinete indispensablemente se derribaría sobre la grupa quedando en situacion penosa y dificil. (2) _ _ (1) —En nuestra obra «Esgrima del sable á caballo» hemos demostrado la ineficacia de muchos golpes y la inutilidad del lujo de movimientos frecuentemente empleados y prescritos en los reglamentos tácticos. El sable es un arma tan usual como poco conocida y por tanto su manejo adolece del empirismo tradicional que ha venido siguiéndose en su esgrima. (2) —El jinete de guerra debe montar un poco corto á fin de elevarse sobre los estribos para trabajar sus armas, moviéndose en la silla cómodamente, sin perder los puntos de apoyo. Si monta largo aparece enva- 9 —Para usar la lanza con ventaja y lucimiento, es preciso ante todo ser buen jinete, hombre de á caballo, y despues tener conocimientos de la esgrima especial de esta arma, que difiere totalmente de la instruccion reglamentaria. —Si el caballo está bien revuelto, si el jinete es diestro, para batirlo es necesario emplear habilidad y valor; pero la mayoría de los caballos están mal arrendados, tienen bocas duras y cuellos poco ó nada flexionados á lo que puede adicionarse un resabio notable la querencia y si bien trabajan mejor sobre la izquierda que es el flanco vulnerable del jinete, no por eso ofrece ventaja ni dificultad alguna. —Por muy bien revuelto que esté un caballo, por muy bien montado, necesita para moverse más espacio que un hombre. —Cuando el hombre es todavia dueño del caballo que monta, cuando la accion del bocado responde á la influencia de la barbada, el jinete puede oblicuar y evadirse de la punta que le amenaza sobre el escape de su marcha ó revolver sobre el contrario; pero si ganada la mano el bruto se afirma en su aire aumentando velocidad; entónces vá á perderse entre la infantería, donde encuentra la muerte ó rebasa la línea de combate. —Sea de esto lo que quiera, la verdad es que al caballo, en marcha, se le desvia de su recta sin gran esfuerzo, haciéndole dar trancos de otro aire, no bastando en muchos casos la buena mano de rienda, la combinacion de ayudas, ni el casti- -mente, sin perder los puntos de apoyo. Si monta largo aparece envarado, torpe, con tiesura afectada y aunque la cintura se flexiona bien, al inclinarse y separar el brazo derecho para herir, se rueda en la silla con frecuencia ó pide al caballo con las piernas movimientos ajenos á su voluntad y que la necesidad de sostenerse le obligan á emplear. «Esgrima del sable á caballo.» [Esta página está en blanco en el original.] Introduccion. —Hacer un libro es siempre difícil; pero cuando este libro es de arte, los inconvenientes se multiplican y se lucha siempre; primero con la cuestion de forma y luego con el acierto de aplicacion de las teorías que se esponen. —No basta conocer el asunto; es preciso presentar las ideas y describirlas rodeadas de una aureola de claridad donde coincidan la percepcion del objeto y el convencimiento detallado, llevando al ánimo del discípulo la seguridad de su comprension. Haremos, pues, un tour de force para conseguir el fin que nos proponemos. PRIMERA PARTE. I. Nociones Preliminares. —La esgrima de la carabina, armada con bayoneta, se diferencia de la empleada con las demás armas: en los acometimientos, defensas, en los compases de los movimientos de piernas, en la posicion general del cuerpo y en el uso de los brazos, obrando como ajentes impulsores. —En las guardias, cuarteos y cambios de línea el eje está completamente invertido. —De modo que siendo su esgrima enteramente diversa, su aprendizage es asunto de nuevo estudio. —El tirador, sea cualquiera el arma que esgrima, tiene dos lados: llamados de fuera y de dentro, que corresponden á la espalda y el pecho. 16 —En la esgrima de la carabina, la parte de dentro es la derecha y de fuera la izquierda. —Los movimientos que deben practicarse, serán bien combinados y rápidos, puesto que de ellos depende el éxito. La distancia y la actitud en que ha de colocarse, el flanco mejor dispuesto para blanco y el juego que ha de ejecutar para batir al enemigo, lo determinan claramente; el terreno, el aire á que marche el caballo y el arma que use el jinete. II. Posicion de perfilado. —El objeto de perfilarse es reducir el blanco. —Al verificarlo se presenta al contrario el costado izquierdo. —Y la posicion es la siguiente: —La cabeza erguida, sin afectacion y ligeramente vuelta sobre el hombro izquierdo, el pecho un poco al frente, los hombros sueltos, sin esfuerzo de ningun género, el cuerpo que no se incline á ningun lado, perpendicular sobre las caderas, las manos tendidas á lo largo de la costura del pantalon, la cintura flexible, el peso de la primera region suavemente apoyado en la pierna derecha; las piernas rectas, aproximadas; pero sin que su contacto sea forzado á fin de conservar el aplomo y equilibrio que deben tener; la pierna izquierda alijerada para que pueda responder al movimiento que se le imprima; los piés formando escuadra en ángulo de noventa grados. —Lámina 1.ª figura 1.ª 17 III. Guardia. —Guardia es la posicion en que el tirador, cubierto con su arma, se presenta al adversario dispuesto para ofenderle y defenderse. —Por consiguiente las guardias son dos; ofensiva y defensiva. IV. Guardia ofensiva. —Estando en posicion de perfilado, que es la primera que debe tomarse para hacer uso del arma; puesto que reunida la fuerza, flexible la cintura, sueltos los brazos, sin esfuerzo alguno en los hombros se vá á otra actitud cualquiera con estremada facilidad: se adelanta el pié izquierdo, sobre su recta el espacio que pueda ocupar un pié, poco más, sin separarlo mucho del suelo, sentándolo suavemente, de suerte que la rodilla caiga perpendicular sobre el empeine. La pierna derecha permanece recta sin separar el pié del terreno, flexionado el tobillo. —La cabeza un poco atrás con ligera inclinacion. —Todo atencion y vista. —Lámina 1.ª figura 2.ª 18 V. Guardia defensiva. —Desde la guardia ofensiva, se forma la defensiva girando sobre el talon del pié derecho, tendiendo la pierna sin separar el pié del suelo; la pierna izquierda pasa á colocarse detrás de la derecha, sobre su recta y se dobla por la rodilla, cargando en ella el peso de la primera region. —Esta bellísima combinacion de compases, de ejecucion fácil, de utilidad grande y de aplicacion constante en la esgrima de la carabina, es la que nuestros antiguos maestros, tiradores de espada, designaban con el nombre de curva en el centro. —Lámina 1.ª figura 3.ª VI. Afondo. —El afondo en la esgrima de esta arma no debe practicarse en la forma prescrita para otras, sustituyéndole con ventaja dos compases de avance, por el camino más corto, sobre la recta. —Colocado en guardia ofensiva, para ejecutarlo, se lleva la pierna derecha á la posicion de perfilado, saliendo con la iz- 19 -quierda á la guardia anterior; de modo que se alcance al contrario sin violencia y dispuesto siempre á retroceder, conservando el aplomo, seguridad y equilibrio indispensables. —Empeñada la lucha, es herir marchando, ciñéndose, dificultando los movimientos del bruto, atacando sin tregua ordenadamente, reclamando toda la atencion del jinete, procurando descuide su caballo. —Estos compases de avance y retroceso ó sean de recto y extraño, pueden repetirse cuanto sea necesario. Si el tirador se tendiese afondo, su posicion seria incómoda, peligrosa; aparecería muy bajo; necesariamente la carabina tendria que colocarse alta, los brazos muy separados del cuerpo y por consiguiente las oposiciones resultarian débiles, las rehacciones difíciles y la retirada imposible, siendo arrollado al enor descuido. —Por eso nosotros, estudiando, trabajando con el caballo, adoptamos este sistema fácil y lógico, no teniendo inconveniente alguno en recomendarlo. VII. Cuarteos. —Consideramos inútil hacer constar que los movimientos que forman el juego en esta esgrima, no pueden en ningun caso ser tan medidos y acompasados como tratándose del florete, espada y sable. 20 —No debe olvidarse que hay dos enemigos que combatir; que rara vez el caballo responde al deseo del jinete con la oportunidad y precision indispensables para realizar su ideal; que sus movimientos son excesivamente bruscos; que puede salirse de jurisdiccion por un salto; que las acometidas son violentísimas y por último que es necesaria una dósis nada comun de habilidad y valor para contrarestar su influencia. —El cuarteo es un movimiento lateral que saca al tirador de la línea que ocupa, sin perder su frente, quedando preparado y en la misma posicion. —Los cuarteos son dos; de fuera y de dentro. —Y como es consiguiente se practican estando en guardia. —Su ejecucion, como sigue. —Cuarteo de fuera. —Se separa el pié derecho de la recta establecida, colocándolo de manera que la punta venga á quedar en el sitio que ocupaba el talon y se dobla la rodilla descansando en ella el peso de la primera region. —Cuarteo de dentro. —Se levanta el pié derecho separándolo de la recta, de modo que el talon venga á quedar en el sitio que ocupaba la punta, cargando tambien el peso de la primera region sobre la rodilla derecha. —Para que estos movimientos sean perfectos y cómodos se hace girar el pié izquierdo sobre el talon, separando poco la punta de la recta trazada anteriormente. —Se vuelve á la posicion, deshaciendo el movimiento. 21 VIII. Giros. Los giros son de indispensable necesidad. —Por medio de ellos se gana y pierde terreno, sobre los flancos, segun convenga, se varía de frente, se pasa un golpe que nos dirijan, puede atacarse sin parar ni quitar y en muchos casos se evita una acometida por la que indudablemente seriamos atropellados. —Los giros, como los cuarteos, son de fuera y de dentro. —Se recomienda agilidad, actitud libre y aplomo. —Giro de fuera. —Estando en guardia se levanta un poco la planta del pié izquierdo y apoyándose en el talon, se gira sobre él, de modo que la punta del pié describa un cuarto de círculo hácia dentro. La pierna derecha simultáneamente y en la misma posicion que tiene, describe á su vez, sin separar el pié del suelo, un cuarto de círculo hácia fuera, quedando los talones sobre una misma recta, conservando la distancia. —Es menester no perder de vista el centro de las dos circunferencias imaginarias en que se trabaja. —Giro de dentro. —Estando en guardia se levanta un poco la planta del pié izquierdo y apoyándose en el talon, se gira sobre él, de modo que la punta del pié describa un cuarto de círculo hácia fuera. La pierna derecha simultáneamente y en la misma posicion que tiene, describe á su vez, sin separar el pié del suelo, 22 un cuarto de círculo hácia dentro, quedando los talones sobre una misma recta, conservando la distancia. Igual observacion que en el anterior. IX. Cambio de línea. —Puede cambiarse de línea de dos modos. —Formando una paralela y estableciendo una vertical. —El pié derecho es el indicado para iniciar el movimiento. —Cambio de línea paralela. —Estando en guardia, se levanta el pié derecho, colocándolo á dos de distancia del sitio que ocupaba, en la lateral sobre su recta, el pié izquierdo busca la recta nuevamente establecida, un poco inclinado en la vertical. —Cambio de línea vertical. —El pié derecho sin separarlo mucho del suelo traza un rco de círculo, siguiendo la circunferencia, cuyo eje es el talon izquierdo. El pié izquierdo se coloca en la recta, inclinado en la vertical, conservando en lo posible el paralelismo. —El complemento de estos movimientos son los giros. 23 X. Marchas. —Se rompe la marcha desde cualquiera posicion que tenga el tirador. —Si está perfilado se sale á la guardia con el pié izquierdo volviendo con el derecho á la anterior actitud y asi sucesivamente. —Esta marcha es pausada, segura y en ella se conserva todo el aplomo. —Y se emplea con éxito cuando el caballo se bota ganando terreno ó hace paso de costado. —Desde la guardia el procedimiento que se emplea para avanzar es sencillísimo; se lleva la pierna derecha á la posicion de perfilado saliendo á la guardia con la izquierda. —Si el jinete revuelve su caballo violentamente y ostigado por el infante trata de separarse para repuesto cargarle, aprovechará este momento yéndose sobre él y como lo esencial es conservar la posicion á toda costa y no embrollarse, los compases que debe ejecutar son los siguientes: —Supuesto en guardia, se gira sobre el talon izquierdo, describiendo el pié un cuarto de círculo hácia fuera: la pierna derecha pasa rápidamente delante de la izquierda, situándose á igual distancia que tenia en su anterior situacion; vuélvese á girar sobre el talon derecho, haciendo que el pié describa un arco de círculo, que en la nueva posicion corresponde 24 á la parte de fuera; pasa la pierna izquierda á colocarse delante de la derecha y asi sucesivamente. —Para retirarse se emplean los mismos recursos que para avanzar, con la sola diferencia que desde la posicion de perfilado se forma la guardia con la pierna derecha, restableciéndose con la izquierda en la actitud anterior y estando en guardia yendo á la posicion de perfilado con la pierna izquierda, saliendo á la guardia con la derecha. —La cintura flexible, mucha agilidad y no precipitarse. XI. Saltos. —Saber saltar es un arte como otro cualquiera. —Todos saltan, pero pocos saltan bien. —Necesario es, precision esquisita, medida de tiempo, equilibrio, aplomo, agilidad extremada, decision. —La falta de detalle más insignificante lo descompone. —Y una caida es inminente. —No basta teorizar, es indispensable practicar y practicar bien. —Y aunque el salto, sea cualquiera su clase, es fácil en sí, reclama porcion de condiciones y dotes que rara vez se encuentran reunidas en un individuo. —El mismo salto mortal, el salto bravo, magnífico, admirable; que demuestra la flexibilidad, la elasticidad que es capaz de adquirir y desarrollar el cuerpo del hombre; no es 25 más que la llamada de la fuerza á un centro que pasa á ser eje del movimiento, mientras se verifica. —No somos partidarios del salto en las armas; creemos es una adicion al peligro y escribimos para aminorarlo en lo posible. —Sin embargo, debemos esplicarlos. —Nunca es indiferente el terreno sobre que se trabaja. —Un accidente cualquiera, una desigualdad, un compás mal medido, una inclinacion del cuerpo fuera de la vertical, ocasionan la caida y la caida debajo de los remos del caballo, es de suma gravedad. —Es no levantarse más. —Por eso este acto reclama mucha atencion. —No debe hacerse uso del salto mas que en instantes supremos. —Luchando; ceder un palmo; retroceder delante del caballo, es concederle accion, perder lo adquirido, tener que volver á empezar. —La acometida del caballo no se para. —Era preciso ser un bloque de mármol. —Aun herido arrolla, atendidas la violencia y corta distancia. —Aquí los cuarteos, cambios de línea y giros suplen con ventaja al salto. —El salto nunca lateral. —Siempre atrás. —Y cuando se considere indispensable; flexionar la cintura, afirmarse en las caderas, libre accion en las rodillas, apoyar fuertemente los piés en el suelo sobre las primeras falanges y saltar. 26 —Todo rápido como el pensamiento. —Al cruzar las piernas que no se tropiecen. —En el acto de verificar el salto, la primera region del cuerpo permanece en la misma posicion que tenia, sin erguirse ni agacharse, conservando el aplomo que proporciona seguridad. —La segunda region es, pues, solamente la que trabaja. —Terminado el salto, se afirmará para reponerse. XII. Alcance. —Se conocen dos medios de alcance. —Completamente independientes. —Uno por los brazos; otro por las piernas. —Cuando se combinan resulta un movimiento muy unido y que ejecutado bien, frecuentemente logra éxito, si es oportuno, si está medida la distancia. —Cuando los brazos no dan la longitud necesaria es menester marchar para reducirla. —Marchar con aplomo, como se ha esplicado. —Procurando herir de un sólo golpe. —Sin esforzarse, sin prodigar actitudes; calma y memoria, reservando la fuerza todo lo posible, evitando un golpe en vago. 27 SEGUNDA PARTE. I. Detalles de aplicacion. —La carabina es un arma relativamente pesada y por tanto es preciso emplear las dos manos para manejarla. (1) —Y como se supone que el enemigo esgrime un arma, si bien más ligera, tan poderosa como ella; las paradas y los quites tienen que estar en relacion directa de la fuerza que manda. (1) El peso total del Remingthon, armado con bayoneta, es de 4'475 kilógramos.--Sin bayoneta 4'075 kilógramos. 28 —Por eso la forma en que se para y quita es asunto de detenido estudio. —Es frecuente confundir el sentido y aplicacion de estas dos palabras. —Así, pues, diremos copiando lo manifestado por nosotros anteriormente, que la parada contiene el golpe que nos dirigen y el quite saliéndole al encuentro lo separa. —La resistencia de la oposicion será adecuada á la violencia del golpe. —Si no se consigue llenar este requisito su influencia es nula. —Aquí la demostracion está demás. —Y la oposicion es el obstáculo, que cerrando juego, presentamos con nuestra arma á la del enemigo cuando nos acomete. —El objeto del ataque es molestar, rendir ó herir al contrario. —Y el ataque puede ser franco, preparado, de tiempo, de arresto, consecutivo y de contestacion. —Es franco, cuando se sale de primera intencion, sin combinacion ni fingimiento. —Es preparado, cuando descubierto el juego se empeña el combate sobre una línea. —De tiempo, cuando sin variar la posicion de las piernas se forma el golpe sobre la salida del adversario. —De arresto, cuando se acomete marchando. —Consecutivo, cuando se tiran varios golpes, sin reponerse en la posicion. —Y de contestacion cuando se carga inmediatamente despues de la parada ó quite. 29 —Resta advertir. —Para evitar la estocada se hará uso de los quites. —Para los cortes y reveses las paradas. —La estocada de lanza se evita con un quite procurando tocarla en la muharra. —No debe olvidarse que la mano izquierda es la que dirige el arma. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . —Hay momentos en que el hombre puesto á caballo pierde frecuentemente el fondo de la silla, pues no es fácil fraccionar la atencion distribuyéndola por partes iguales entre el enemigo que le acomete y el caballo que rige. —Tarda en reponerse, si se le amaga de verdad, y este instante debe aprovecharse. —Se ha dicho tanto del caballo y puede decirse tanto, que preferimos no decir nada. Es un animal hermoso, valiente, noble é inteligente; el sonido del clarin le anima y el fragor del combate le enardece. La voz y la accion del hombre le dominan. Sin embargo de lo expuesto debe tenerse en cuenta que la educacion es la llamada á desarrollar tan brillantes facultades. Que hay caballos torpes, broncos, de mala índole y excesivamente cobardes, por circunstancias bien hijas del temperamento ó de defectos físicos, que no es de este lugar su exámen y que de esta clase de animales, aun trabajándoles con arte no es frecuente alcanzar los resultados satisfactorios que dada la habilidad empleada podian esperarse. 30 Y es que su animalidad, en muchos casos, está por encima de los cantores de sus bellezas. II. Guardia. —El centro de gravedad del Remingthon, armado con bayoneta, está á 0'601 metros de la cantonera. —Para hacer uso de la carabina y colocarse en guardia se cogerá de la manera siguiente: La mano derecha abraza la garganta, de suerte que el pulpejo se apoye en la curva que determina el nacimiento de la culata. El pulgar de la mano izquierda se apoya en la anilla de la segunda abrazadera y la eminencia tenar, en su prolongacion paralela al corte de la caja: los cuatro dedos restantes sin cubrir el cañon. En esta posicion la carabina aparece suspendida. La mano derecha á la altura de la cadera del mismo lado. La izquierda á la altura de la tetilla izquierda. Y el arma diagonal al cuerpo, un poco inclinada en la vertical. La llave de la carabina y la bayoneta quedan hácia arriba, con lo que se consigue que la resistencia sea mayor. El hombro y la muñeca del brazo izquierdo, sueltos, sin esfuerzo alguno. —Lámina 1.ª figura 4.ª 31 III. Estocadas. Aquí concurren todo linage de consideraciones. Acotemos, pues, reasumiendo. La estocada es el golpe más fácil que se conoce; pero envuelta en sí está la defensa de la contestacion que no debe hacerse esperar. La estocada es un golpe recto. La estocada grave es de la cintura al pecho. Es la region que ofrece mayor blanco. Y es un golpe mortal. La preparacion, ninguna, en la mayoría de los casos (1). Sobre corte ó revés que se ha parado acometida inmediata, franca, impetuosa. Antes no es prudente, puesto que sobre nuestro mismo golpe, sacando el caballo, puede tender el sable y hendirnos la cabeza. Para qué nos hemos de cansar en darle nombres. En definitiva son dos. Una que ofende por el costado izquierdo y otra por el derecho. En ambos casos, la mano derecha que abraza la carabina por la garganta se coloca á la altura del hombro del mis- (1) Debe recordarse que hablamos de la bayoneta, en el acto de esgrimirla contra un hombre á caballo y que cuantas consideraciones y razonamientos se esponen están dedicados á ella esclusivamente. 32 -mo lado y la izquierda que la sujeta por la caja junto á la segunda abrazada en la forma esplicada, se eleva tambien, de suerte que la mano resulte un poco más alta que el hombro. En esta situacion se empuja hácia delante y tendremos la estocada. —Cuando tirada la estocada, el enemigo sin parar ni quitar hace marchar de frente su caballo ó la evita por un movimiento lateral que lo separe del infante, no obteniendo por tanto resultado, queda el recurso de soltar el arma á fin de alcanzarle. —Mucho tacto, costumbre y gran fuerza son necesarias para ejecutar este golpe, que si bien algunas veces dá resultado, es excesivamente peligroso, puesto que la reposicion á la guardia es muy dificil. —Al tirar la estocada, se suelta la mano izquierda, tendiendo el brazo derecho todo lo posible y se gira sobre el talon del pié izquierdo, adelantando el derecho, colocándose en guardia en la recta trazada. —Esta es la esplicacion. Lámina 1.ª figura 5. IV. Golpes contundentes. —Esta ofensa, con la carabina, puede ser de dos modos. —Uno con el cañon. —Otro con la culata. 33 —Ambos se practican sobre los quites y las paradas. —Para tirarlos es preciso alterar un poco la posicion y descubrirse, por cuya razon los hacemos figurar inmediatamente despues de la defensa. —Parado el córte ó quitada la estocada, bien de sable ó lanza; estando ceñido, se dá el golpe con el cañon, de arriba á bajo, en la region que descubra el contrario. —La culata obra contra la rodilla del jinete y la cabeza del caballo, siempre en el mismo caso. V. Tiempos. —Para que el tiempo tenga lugar, es preciso que el contrario se mueva. —Que nos tire una estocada. —Y el tiempo es aquel movimiento que hacemos con la carabina saliendo al encuentro del golpe que nos dirigen, chocándole fuertemente; separándole de su direccion y descubierto el enemigo herirle. —Se espera que el adversario salga á herir para cojiéndole el arma en el aire, no pueda acudir á la parada. —Este golpe es segurísimo, cuando es oportuno y se practica dentro de las reglas que lo prescriben. —Si el azar hiciera llegase tarde; hacer la oposicion como tratándose de parar un golpe cualquiera. 34 VI. Cambio de manos é inversion de guardia. —Luchando es frecuente tener que cambiar de mano para colocarse en disposicion de herir mas cómodamente y llevar á la defensa recursos de mayor seguridad y aplomo. —Y como quiera, que siempre el cambio de mano exije inversion de la guardia, esplicaremos el modo de ejecutarlo, procurando sea esta todo lo clara y concisa posible, si bien suficiente ha hacer comprender en todos sus detalles y ventajas los expresados movimientos. —Estando en posicion de la guardia esplicada, en la página 30, para cambiar de mano la carabina é invertir la guardia; la mano derecha que abraza la garganta del arma, la suelta y pasa á sujetarla por la caja junto la segunda abrazadera, reemplazando á la izquierda que á su vez ocupa el lugar de la derecha. —Se jira sobre el talon del pié izquierdo y adelantando la pierna derecha, se apoya el pié en el suelo, observando todas las reglas expuestas para la posicion de guardia de piernas. —No hay duda que es necesario darse buena traza para aunar los dos movimientos, conservando la presencia de ánimo indispensable; desarrollando destreza, que muchas veces la duracion de la pelea mitiga; pero que el resultado compensa, casi siempre el esfuerzo de agilidad. 35 —Este cambio de manos y de guardia es muy útil y se emplea con aprovechamiento cuando se tiende á descomponer al contrario. VII. Golpes consecutivos. —Este ataque es la accion de tirar varios golpes, sin reponerse en la posicion. —Y para que alcance resultado es menester se ejecute sobre quite ó parada en que no haya contestacion, pues de lo contrario resultaría un golpe doble. VIII. Contestacion. —Hemos dicho que la contestacion es el golpe que se tira inmediatamente despues de la parada ó quite y en este supuesto es necesario apreciar con exactitud el momento oportuno para practicarla. —Nada más fácil y nada más dificil tambien. —Si se tratase de dos hombres batiéndose pié á tierra, medida la distancia y con armas iguales, respondiendo á dos solas voluntades, la terminacion se prevée, por la habilidad desplegada, por el valor y por la constitucion física del indi- 36 -viduo; pero aquí todo está sujeto al capricho de un ser á quien nada importa el resultado del asunto que se ventila. Se le pide un movimiento y puede muy bien hacer otro; se quiere que avance, se le empuja y como considera un obstáculo, y efectivamente lo es, el enemigo de su jinete que se encuentra delante, retrocede. —Tira una estocada y queda corta ó retrasada; hace una parada y por oportuna que sea, su contrario le alcanza con el golpe que le dirije; porque no hay reglas, no hay inteligencia que baste á presentir el efecto que pueda causar en el bruto la impresion del movimiento del hombre. —¿Quién no ha visto plantarse un caballo, sin causa conocida dando principio á una série de defensas, contra las cuales la sola accion de la mano de rienda es impotente, dado el instante crítico, el solemne acto de jugarse la vida? en que la atencion está embargada, la vista buscando blanco que no encuentra y el sable parando golpes de muerte? —Supone el caballo auxiliar poderoso, cuando responde acorde y satisface debidamente el deseo del jinete. —Pues bien se ha dicho hay un momento oportuno que es preciso buscar y vamos á ver cual es este. —Se observa que el jinete al tirar la estocada, se apoya en el estribo del lado que ofende, tiende el brazo derecho y la primera region del cuerpo sigue el movimiento del brazo, bajando la cabeza. —En los córtes y reveses la inclinacion es mucho más pronunciada. —Volviendo ahora al punto de partida, es bueno saber, que el instante que debe aprovecharse para herir, es aquel en que colocado el adversario en la actitud descrita, el infan- 37 -te le presenta la carabina, por la parte del cañon y verificado el choque de este con la hoja del sable; haciendo un compás de avance, levantando su arma, de suerte que desvie la punta de la del jinete y haciendo una ligera oposicion en cautela de una repeticion nueva, sale con la estocada. IX. Fingimientos. —La esplicacion de este acto vá envuelta en el epígrafe que lo señala. —Fingir es engañar, simular ataque por un punto y herir en otro. —Se recomienda con insistencia, golpe de vista que aprecie la situacion del enemigo, breve eleccion de blanco y rapidez en obrar. —Dotes son estas que exijen estudio, detenido exámen. X. Pases. —Los pases, si bien en este caso, difícilmente tienen aplicacion directa, es prudente conocer su etimología y juego que prestan. —Pase es la accion de correr el arma de una línea á otra, para formar la herida. 38 —En el pase entra por mucho el fingimiento y para que tenga lugar es indispensable que el adversario tienda un poco su arma, entonces se le amaga una estocada, que quede muy corta, llamando á la parada ó quite y sin esperarla, se hace pasar la bayoneta por debajo del sable ó lanza yendo á herir precisamente en el lado opuesto de donde está la defensa, sin descuidar la oposicion que asegura impunidad. XI. Reposicion. —Reposicion es el golpe que dirigimos en el instante preciso que el adversario forma la parada ó quite y se diferencia de los golpes consecutivos en que estos no pueden tirarse hasta despues de parar. —No hay otra teoría. —La oportunidad, el aplomo, la actitud; la destreza y el golpe de vista que abarca y domina, son hijas legítimas de la práctica y la esperiencia. XII. Paradas. —La oportunidad, el grado de fuerza concedido á la oposicion está sujeto á la inteligencia del tirador que exacto 39 apreciador de la violencia del golpe que le dirigen, lo espera en posicion de contrarrestar su impulso con ventaja. —Las paradas son tres y sobre cualquiera de ellas puede formarse la estocada. —La parada primera defiende la cabeza y los hombros. —Y su posicion es esta. —Se suben ambas manos á la altura de la cabeza, de modo que el fusil resulte horizontal y separado de ella á su frente, un palmo cuando ménos, de suerte que el córte lo reciba el cañon del arma en el espacio comprendido entre las dos manos. —La segunda proteje la cabeza, hombro y costado por el lado derecho y para colocar la carabina en actitud de esta defensa, se corre la mano izquierda hasta situarla á la altura del hombro derecho; la mano derecha cuatro dedos por encima de la cadera del mismo lado y un poco separada. —La carabina aparece inclinada en la vertical, con la bayoneta hácia arriba y debe procurarse encontrar el arma enemiga con la parte del fusil que media desde la mano izquierda á la boca del cañon. —La parada tercera requiere mucho cuidado en su ejecucion, puesto que el escorzo que necesariamente tiene que verificar el cuerpo y la posicion un tanto violenta de los brazos, la hacen dificil. —Se sube la carabina, corriéndola hácia la izquierda de modo que la culata se separe poco del muslo izquierdo; la mano izquierda á la altura de la cara y el brazo tendido sobre el arma, apoyando el codo en la llave. —Entónces la carabina aparece en posicion vertical, inclinada hácia adelante y á la izquierda. 40 —El golpe debe recibirlo el cañon. —Los cuarteos, jiros y cambios de línea son el complemento obligado de este juego, sin cuyo requisito, difícilmente se obtiene el objeto propuesto. Lámina 2.ª, figura 1.ª y 2.ª XIII. Quites. —Sabido que el quite separa el golpe que nos dirigen, saliéndole al encuentro, á fin de conseguir la desviacion del arma enemiga, falta consignar el modo de practicarlo. —Los quites son tres. —Y en la esgrima de esta arma tienen aplicacion escelente. —Quite primero. —Su objeto defender la cabeza y salir con la estocada sobre el mismo golpe que se ha quitado. —Desde la guardia se levantan las dos manos, de modo que la derecha aparezca á más altura que la cabeza y á su frente y la izquierda á la del hombro del mismo lado, sobre la recta que determina el cuerpo en su perfil. —El movimiento rápido, reunido. —En esta posicion la carabina resulta diagonal al tirador con la punta de la bayoneta hácia el suelo. —La reposicion á la guardia será inmediata. —Quite segundo. —Desde la posicion de guardia, afirmada la mano derecha en la cadera y asegurada de modo que baste á impedir que 41 la carabina baje, efecto de la violencia del choque, se corre el arma hácia la derecha, impulsada por la mano izquierda, que la sujeta por la segunda abrazadera, cuanto permita la extension del brazo, hasta encontrar el sable enemigo á la distancia que se desée. —Este quite no solamente defiende el costado derecho de una estocada, si no de toda clase de golpes que vengan por el mismo lado. —Quite tercero. —Se levanta la mano derecha, que sujeta la carabina por la garganta, hasta situarla á la altura de la frente un poco inclinada hácia el hombro izquierdo, coincidiendo este movimiento con el ejecutado por la mano izquierda que invirtiendo la posicion del arma viene á colocarse á la altura de la tetilla del propio lado. —Este quite defiende el costado izquierdo, lo mismo que el segundo el derecho y en ambos se indica la estocada, pues su ejecucion es fácil, brevísima é instintiva. No es preciso forjar nuevas oposiciones, ni aducir argumentos que prueben la necesidad de emplear más recursos en la defensa; la práctica demuestra palmariamente la suficiencia de las explicadas. Lámina 2.ª, figura 3.ª, 4.ª y 5.ª 42 XIV. Conclusion. —Llegamos al término de nuestro trabajo. —Se ha dicho cuanto creiamos conveniente; hemos repetido razonamientos de todos conocidos; sentado nuevas teorias; suprimiendo movimientos para los cuales es indispensable esceso de fuerza y procurado armonizar en su juego los hombres con las armas. —Las armas modernas necesariamente tienen que ser lo que son: ligeras, poco contundentes y de gran precision. —De otra suerte su manejo se haría imposible. —Pretender y conseguir otra cosa sería poner una pica n Flandes. —Los hombres del poder de García de Paredes, nueva edicion de Milon de Crotona, desgraciadamente se acabaron ya. —La lanza usada por el Gran Capitan es una encina comparada con la reglamentaria de hoy. —Al examinar un mandoble, no podemos ménos de admirarnos y preguntar con estrañeza, como se esgrimia. —Y es que aquellas gentes, por razones que no están á nuestro alcance, eran mucho más fuertes que nosotros. —Entónces, en aquel tiempo que la historia y la tradicion 43 nos traen á la memoria, el valor y la fuerza parece eran patrimonio casi exclusivo de los hombres de guerra como por juro de heredad. —Hoy la habilidad suple á la fuerza. —Y es necesario adquirirla. FIN. SUMARIO DE LOS CAPÍTULOS QUE CONTIENE ESTA OBRA. Introduccion. PRIMERA PARTE. Páginas. Nociones preliminares . . . . . . 15 Posicion de perfilado . . . . . . 16 Guardias . . . . . . . . . . . . 17 Guardia ofensiva . . . . . . . . 17 Guardia defensiva . . . . . . . . 18 Afondo . . . . . . . . . . . . . 18 Cuarteos . . . . . . . . . . . . 19 Giros . . . . . . . . . . . . . 21 Cambio de línea . . . . . . . . 22 Marchas . . . . . . . . . . . . 23 Saltos . . . . . . . . . . . . . 24 Alcance . . . . . . . . . . . . 26 SEGUNDA PARTE. Detalles de aplicacion . . . . . 27 Guardia . . . . . . . . . . . . 30 Estocadas . . . . . . . . . . . 31 Páginas. Golpes contundentes . . . . . . 32 Tiempos . . . . . . . . . . . 33 Cambio de manos é inversion de guardia . 34 Golpes consecutivos . . . . . . 35 Contestacion . . . . . . . . . 35 Fingimientos . . . . . . . . . 37 Pases . . . . . . . . . . . . . 37 Reposicion . . . . . . . . . . 38 Paradas . . . . . . . . . . . . 38 Quites . . . . . . . . . . . . 40 Conclusion . . . . . . . . . . 42 OBRAS DEL MISMO AUTOR. Arte de esgrimir el palo. Teoría de saltos. Esgrima del sable á caballo. Arte de esgrimir el sable, arreglado á los adelantos de la escuela moderna. Bibliografía VENDRELL Y EDUART, Liborio. (1880). Esgrima de carabina armada con bayoneta contra caballería, combate individual. Vitoria : Imprenta de la Viuda de Iturbe e Hijos.