Iniciado Ricardo Ruiz Díaz

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Τὰ Ὑπομνήματα
NOTA. [Note]: 1. Apunte sobre una obra que se hace en esta, desde fuera de ella. 2. Mensaje que se expresa de manera breve. 3. Obra literaria mínima que tiene como función la de expresar una idea.


Maestro Marcelino Jesús Miguel Castro
4 de octubre de 2026
Baña el poniente en cárdenos furores
los escarpados riscos de la sierra;
tiñe de sangre el oro de la tarde
sobre el silencio de la agreste tierra,
y a contraluz, altivo en la quebrada,
inmóvil como el bronce del peñón,
mira el íbero la legión confiada
que al hondo paso baja en confusión.
Cubre su pecho el lino deslumbrante,
orlado en grana de encendida rubia;
recia la fíbula en el hombro diestro
prende del sago la vellosa lluvia,
y en el ancho ceñidor de duro cuero,
con plata y hierro en árabe primor,
reluce el pomo del temido acero:
la hoz que aguarda el trance del dolor.
A su espalda la caetra pende muda,
sujeto al pecho el fúlgido cordaje,
y en la diestra viril, pesada y ruda,
viste el soliferreum su coraje.
No suena el pie con el esparto atado,
calla la roca a su flexible andar;
mientras abajo, el pueblo encadenado
en vano orgullo siente su marchar.
Vienen los fieros hijos del Lacio,
ciegos al lazo, torpes en la brecha;
bronce pesado que la marcha agota,
pesada gloria que el peñasco estrecha.
¡No saben, no, que sobre sus cervices
la sombra pende de un fatal destino,
y que las fauces de los hondos sauces
serán la tumba de su error mezquino!
Mas no hay soberbia en la mirada oscura
del veterano que en la cumbre acecha:
trae en el alma la herida más impía,
la amarga huella de la lid deshecha.
Aún en las noches de silencio y duelo,
cuando en su lecho la memoria vela,
vienen a abrirse en espantoso vuelo
los ojos yertos de los que él degüella.
Fijas pupilas de enemigos muertos
que en vano sueña con borrar del pecho;
rostros sin voz que entre las sombras mudas
pueblan de espanto su postrado lecho.
Mucho ha segado con la curva hoja,
mucho ha pagado con sufrir su afán:
sabe que el hierro que de sangre moja
deja en el alma soledad y pan.
Y hoy es la tregua de su propio hado;
hoy es el juicio de su incierta suerte:
o el golpe fiero de la lid postrera,
o el dulce olvido que a la paz convierte.
¡O caer con la falcata
en la diestra ensangrentada,
y que el buitre en la hondonada
rompa el lazo corporal,
mientras la pira de encina
quema en cenizas su lanza,
y alza su nombre en bonanza
por la senda celestial;
o bajar al valle amigo
con el alba victoriosa,
estrechar a su amorosa
compañera en el hogar,
despojarse de la guerra,
olvidar el hierro impío,
y en el seno de su río
con su pueblo reposar!
Toca la cumbre el fúnebre destello,
calla el abismo, la emboscada empezó;
tiembla en el risco la feral figura,
cruje la sombra con mortal vigor.
Alza el acero, la caetra aprieta,
salta a la niebla con pasión...
¡Que esta noche es la muerte o la morada,
luchando por la tierra que siempre amó!
Maestro Marcelino Jesús Miguel Castro
1 de septiembre de 2026

Cada una de las líneas que un alumno porta en su pecho se llama kion, y es una representación simbólica de su veteranía, pues señala que ha asistido a 50 clases.
Con ello, un académico laserino porta en su pecho un testigo de su presencia. Sin embargo, lo que verdaderamente cuenta para representar su capacidad es la experiencia que de dichas clases ha extraído.
Habiendo hecho al lector entender esto, me es grato decir que el Iniciado Sergio Vergara, en condiciones inequívocas, ha estado presente en su clase número 150. En base a ello cabe destacar el placer que siento al ver cómo este hombre, humilde, templado, fiel y entregado, nos regala al resto su atención, en un amplio abanico de formas distintas, y nos mejora la vida con la mera estancia, así como con su amor por el mundo clásico.
Esa cualidad, de hacerle el tiempo más grato al resto, que podría parecer ajena al estudio del conflicto, y más aún alejada del uso de las armas, es en realidad la fuente del control de lo que acontece. Si le demuestras a los demás tu interés de participación, colaboración y los convences de no pretender ser amenaza alguna, su predisposición al enfrentamiento contigo desaparecerá, obteniendo el más eficiente atajo de sus armas, que no será otro que el de manejar la voluntad que les da vida.
Maestro Marcelino Jesús Miguel Castro
26 de agosto de 2026
El Maestro me hizo una vez un apunte sobre mi artículo "El Cruyffismo y la Esgrima Láser", que aunque resulte evidente una vez que se es consciente de ello, no era para nada sencillo reparar en ello.
Aunque en el artículo hable de las similitudes entre los principios de la ideología cruyffista en cuanto al fútbol se refiere, y los de nuestra disciplina marcial de interés, no remarqué que uno de sus aspectos que resulta más tangible, el movimiento constante del balón y el juego de posición de los jugadores, no es una simple materialización de lo que ya recomendaba el maestro Liechtenauer siglos atrás: "la realización de una obra de moción constante".
Mi objetivo con esta publicación es dar una vuelta a esa idea que surgió del Maestro, y de alguna forma, ofrecer una extensión al artículo realizado en su momento.
Y es que ese movimiento de balón y jugadores no es solo una forma de superar las líneas del rival y encontrar el camino al objetivo último del gol, sino que tiene una relación directa con uno de los filósofos que más sale a colación en la Esgrima Láser, Hegel, y concretamente, con su concepto de la dialéctica.
De este modo, el movimiento de balón y de jugadores pasaría a ser una sucesión de preguntas (tesis), respuestas (antítesis) y conclusiones (síntesis) con las que poder desarbolar la geometría, dinámica y propósito de la obra del rival. Se podría entender de la siguiente forma:
- El jugador agente que posee el balón formula la tesis, o proposición inicial, que sin oposición saldrá adelante. En este caso, dicha tesis corresponde con las opciones con las que cuenta para hacer circular el juego de la manera más eficiente, en pro del objetivo final del gol.
- El paciente opositor resulta ser la antítesis. Es decir, impone una resistencia al avance del agente poseedor del esférico, buscando que este aborte la obra que tenía ya preparada, y opte por una de menor eficiencia. Sin embargo, está cumpliendo sin saberlo con la paradoja del opositor-aliado, ya que al presentar dicha resistencia, puede ayudar al agente a decidir qué es lo más eficiente a hacer, en función de la disponibilidad de las posibilidades de obra que la defensa de la oposición ofrece.
- La síntesis, o conclusión de la jugada, sería la decisión del jugador agente poseedor de la redonda, resultante de las opciones de obra que barajaba, las obras descartadas por la defensa del opositor, y la obra que resulta más eficiente de aquellas que han quedado tras los descartes realizados.
Este proceso puede realizarlo también un agente no poseedor del balón, buscando dar apoyo al compañero con la posesión del esférico, ofreciéndole al menos una alternativa segura, si bien lo ideal sería contar siempre con dos compañeros libres de marca, o al menos de cara al balón, con el fin de poder jugar sobre un plano, y no sobre un segmento. De ese modo, es más fácil entorpecer el ciclo OODA del paciente opositor, y por tanto, lograr el éxito en la obra dispositiva del pase.
Ahora bien, el agente poseedor del esférico también puede realizar este ciclo dialéctico al contrario de lo ya explicado, si la iniciativa del asalto es tomada por el paciente opositor que defiende la jugada:
- El paciente opositor propone una tesis. Puede ser tanto realizar una entrada, que se podría entender como una obra ejecutiva que busca recuperar la posesión del balón, como cubrir la línea de pase más eficiente o evidente para el agente poseedor de la redonda. En cualquier caso, se puede entender como que el paciente opositor obra antes que el agente.
- El agente que posee el balón debe ser antítesis, es decir, obrar de modo que se oponga a lo que haya obrado el paciente opositor. Ya sea intentar evitar la entrada con un regate, o buscar otra línea de pase para poder llevar a cabo una obra dispositiva. Mas esto ya lastra la eficiencia de la obra final, puesto que deberá depositar una gran cantidad de recursos en el modificador del medio de la reacción, y acelerar su ciclo OODA ante la posibilidad de exponer a su equipo a una circunstancia crítica, como puede ser un contraataque con la línea defensiva demasiado alta en caso de perder la posesión del esférico.
- La síntesis será el resultado del encuentro de ambas obras. Sin embargo, al no llevar la iniciativa el agente poseedor de la redonda, aparece la posibilidad de que la entrada del paciente opositor resulte exitosa, de que el regate no resulte efectivo, o de que el pase dado no sea el más eficiente de las opciones disponibles, debido a la interrupción del ciclo OODA del agente.
En cualquier caso, el Maestro señaló la evidencia de que cada lance del juego en un partido de fútbol se podía entender desde la dialéctica hegeliana, con el fin de profundizar en su vertiente filosófica, y abrir la puerta a un análisis aún más exhaustivo y profundo de aquello que acontece sobre el césped.
Se podría decir que el fútbol se reduce a un juego de propuesta y respuesta, en el que realizar las proposiciones oportunas (tesis), encontrar las respuestas adecuadas (antítesis), y extraer las conclusiones más eficientes (síntesis) facilitará la obtención del fin último, como es el gol, o mayor aún, aprender la forma de alcanzarlo. Si bien es cierto que esta reducción resulta tan generalista, que se podría aplicar al resto de deportes.
Karui Luis Francisco Roldán Fraile
20 de agosto de 2026
Con el aparente propósito inicial de ayudar a relacionarse entre personas de todo el mundo, se crearon una serie de software llamado hoy “redes sociales”.
Con los años, así como tras su holgado uso y disfrute por parte de los usuarios, su evolución ha hecho que la manera de relacionarse de las personas cambie, en forma y en fondo.
Afirmo, sin miedo a equivocarme, que las redes sociales, a pesar de su capacidad para hacernos individuos completos e interconectados para la colaboración, han conseguido estandarizarnos en los aspectos más oscuros que los grupos humanos históricamente presentan. Es así que estas redes sociales influyen a menores y no tan menores, llevándolos a tener aún mas estereotipos y estigmas sobre la gente que les rodea, tanto física como virtualmente hablando, dando lugar con ello a un juicio acrítico y frívolo constante sobre la vida de los demás.
En esta nueva interacción humana, se difunden valores sin sentido que intentan hacerte ser más apto para estas mismas redes, haciéndote más capaz de mantenerte absorto en ellas, y participando de sus intereses. En definitiva, atraen la atención del usuario y, con ello, modifican su propósito de manera que se percibe placentera.
En mi caso particular, abriéndome en estas líneas, echo de menos que me toquen al timbre mis amigos, ir a la plaza, pasear por el pueblo sin nada más que hacer que disfrutar de ver cómo los pájaros se mudan de tejado a la par que el tiempo trae la noche.
Sin embargo, parece, y en ocasiones así se manifiesta, que estamos "obligados" a depender de internet o las redes para relacionarnos. Soy entendedor de que no es cierto y tampoco creo en el discurso nostálgico y barato de volver a escribir cartas. También doy por hecha la dificultad de apartarse por completo de las redes, ni tan siquiera soy capaz de creerlo posible mientras el resto esté encerrado en ellas. Entre otras, porque siendo honesto, yo mismo dependo de ellas, y ya no sé escribir una carta, y además no hay nadie que me las reciba.
En definitiva, siento la humana contradicción de querer que alguien me arrebate lo que hoy me hace estar a gusto, y me arranque de las manos las redes sociales y me devuelva al siglo pasado, pues de lo contrario no creo poder tolerar la soledad a la que nos abocamos.
Iniciado Ricardo Ruiz Díaz
20 de agosto de 2026
Aquí me hallo, escribiendo informalmente vistiendo una sonrisa, pues la tarde de clase ha sido redonda. Estoy seguro de que no todo el mundo tiene el privilegio de dedicarse a lo que ama y conoce. Es por ello que entiendo crucial revisar una y otra vez lo que acontece, con mirada crítica para optimizar el futuro y con la caridad suficiente para entender como un honor haberlo vivido.
La tarde, tal y como digo, ha sido muy cómoda, pues mi alumnado tiene una disposición al aprendizaje que resulta inaudita. Con ello se da lugar a que cada día, cuando me levanto, continúe con la escritura del Tratado General de la Esgrima Clásica Íbera en el que estoy trabajando.
Tras 18 años de investigación en el área esgrimística y hoplológica, comencé hace unos meses a recopilar, dar forma y complementar el contenido de esta obra tratadística, haciendo uso de notas, artículos y libros escritos por mí durante todo este tiempo, aderezándolo y actualizándolo con mi saber presente, que parece ser algo más abultado que el pretérito.
Todo partió de la intención de asistir en general sobre este tema en el que medio me desenvuelvo, sumado a la necesidad particular de informar a alumnos como el Karui Roldán Fraile, y los Iniciados Delgado, Luna y Ruiz, los cuales tenían un interés genuino y enfocado en la profundización en lo referente a la falcata y su contexto. Algunos de los cuales, concretamente los Iniciados Delgado y Ruiz, han estrenado parte del saber de mis manuscritos en una charla reciente en Almedinilla.
De este modo, dado el requerimiento de emprender la ardua labor de plasmar en negro sobre blanco, di inicio a la redacción y organización de la información, centrándome en el estudio del combate singular, con la falcata y la caetra como causa instrumental.
Durante este esfuerzo, estoy completando áreas de conocimiento contextual, necesario para la comprensión completa y rigurosa de todo lo relacionado con estos instrumentos, tanto filosófica como científicamente.
Es por ello que, durante los siete tomos, que posiblemente tenga el Tratado, y varios miles de páginas, ahondo y ahondaré en el medio histórico, donde dichas armas trabajaron en su día, así como en la física, las matemáticas, las artes, la medicina, psicología y la filosofía que definen con certeza la naturaleza de estas armas y de su usuario, atendiendo a la esgrimística, la hoplología y la Eristología.
Así, puedo asegurar que hoy he alcanzado el primero de los hitos, motivo por el que comparto en estas líneas, que he concluido el Tomo IV, en su versión preliminar. Este tomo está dedicado por entero a la geometría aplicada al asalto. Siendo así, en este volumen de información, que no verá la luz hasta que el Tratado completo esté concluido, abordo tantos puntos, segmentos, ángulos, planos y volúmenes como son necesarios para asegurar un análisis esgrimístico, formal, serio y plenamente funcional, de lo acontecido en el asalto, de cualquier naturaleza, y más en concreto aquel que acontezca en combate singular entre dos sujetos armados con falcata y caetra.
Sin más, quedo contento por extender esta noticia, a priori grata, pues tras miles de páginas escritas, puedo asegurar que ningún éxito lo es sin compartirlo con el resto.
Gracias por leer a este humilde Maestro.
Maestro Marcelino Jesús Miguel Castro
17 de agosto de 2026

Estoy seguro que sin desearlo, tendemos a confundir el hecho de no esperar frutos con creer que no los habrá. La experiencia, constantemente, nos demuestra que es muy distinto.
Por un lado, cuando no esperamos frutos, anulamos el ansia de obtenerlos, haciendo que la motivación de donde emerge el esfuerzo sea la propia actividad. Eso nos garantiza, que la ignorancia del éxito nos dejará tocar el gozo presente.
Sin embargo, cuando creemos que no habrá frutos de aquello que pretendemos, y además somos conscientes de ello, nuestra propia fisiología nos tiende a disuadir de hacer el esfuerzo, pues no encuentra justificación para ello.
Por tanto, podemos entender que existe una diferencia notable, pues no desear un fruto concreto no hace que no nos esforcemos, sino que nos proporciona un espacio para dedicar nuestro tiempo a algo, entendiendo que no podemos comprender la naturaleza de los efectos, mas estos tendrán lugar.
Por ende, todo esfuerzo queda justificado si, de alguna forma, emerge conocimiento de ello, ya sea por lo que se aprenda de los resultados o por poder observar lo que ocurre al terminar.
Podemos decir, además, que en la esgrima, en todo su conjunto, por el mero hecho de dedicar atención al asalto y a todo lo que lo envuelve, se aprende. Y es esto lo que hace que, con solo dedicar tiempo lúdico a esa actividad, y con no creer que no tendrá resultados, se mantenga la motivación mientras se conserve la dedicación.
Este es el caso de Raúl García, que con la dedicación constante y la humildad para entender que en algún momento llegará, hoy se inicia.
Con esto le quedo muy agradecido por ese tiempo dedicado y el que dedicará, habiéndose demostrado y revelado como un historiador involucrado y un incipiente filósofo del conflicto, que con la unión de sus talentos llegará, sin duda, a ser un eristólogo notable... en algún momento.
Maestro Marcelino Jesús Miguel Castro
11 de agosto de 2026
(Extracto del Tratado General de la Esgrima Clásica Íbera, en que se trata cómo emerge el conocimiento sobre realidades antiguas a partir de fuentes fragmentarias.)
Muchas veces, de la reflexión surgida a través de la interpretación del conocimiento generado por otro, se da lugar a más conocimiento, tenga que ver directamente, o no, con aquello que originó la reflexión.
Y es que a este que escribe le resultó curioso que, como deja por escrito el Iniciado Alejandro Delgado en su artículo sobre la definición de “Iberia”, existiera precisamente una segunda “Iberia”, más allá de nuestra península, en el Cáucaso. Sin embargo, más que el hecho de la coincidencia de una palabra concreta, lo que resultó objeto de reflexión fue la existencia de dos vocablos tan parecidos, si es que no idénticos, entre dos culturas que, salvo que aparezca alguna prueba fehaciente, no habrían tenido contacto entre ellas.
IBERIA. [Iberia]: 1. Territorio geográfico ubicado en el extremo suroeste del continente europeo, nombrado originariamente por los autores helenos en referencia a la extensión de tierra vinculada al río Ebro, comprendiendo a las poblaciones y el sustrato cultural prerromano que habitaban dicha delimitación. 2. Extensión territorial correspondiente a la totalidad de la península al sur de los montes Pirineos, asimilada de manera asidua a la provincia romana de Hispania. 3. Espacio geográfico contemporáneo que engloba a los Estados actuales de la península, empleado en el ámbito académico para referirse a esta masa terrestre eludiendo particularidades estatales. 4. Hipotética entidad política que resultaría de la unificación de los Estados que componen la península occidental europea. 5. Reino de la Antigüedad situado en la región del Cáucaso, caracterizado por compartir nombre con el territorio europeo a causa de una homonimia fortuita. 6. En el contexto del presente tratado, espacio histórico y conceptual de convergencia donde coexisten diversas tradiciones marciales, proveyendo el marco teórico para el desarrollo de la técnica de la Esgrima Clásica Íbera
Es decir, a pesar de la distancia entre culturas, pueden surgir vocablos que, en teoría, tienen la misma sonoridad, pero distinto significado. Es como si la distancia geográfica fuera una diastema entre territorios, la aístesis que refleja la separación a nivel material, mas dicha separación material tiene su reverso diastático en la dimensión de lo posible, así como en las circunstancias particulares que delimitan la naturaleza de cada territorio, o lo que es lo mismo, el medio en el que se desarrolla dicha cultura, que ha participado de su origen y desarrollo, y que tiene un gran peso en que la cultura sea como es, o fue.
Teniendo esto en cuenta, las culturas coetáneas en el tiempo se hallan, quieran o no, y sean conscientes de ello o no, dispuestas en el medio, de modo que puede surgir el contacto con otra cultura aún no conocida, por el mero hecho de ser y afectar.
DIÁSTASIS. [Diastasis]: 1. Dimensión emergente de la magnitud de la naturaleza de lo posible, en un espacio y tiempo determinado. Esta se manifiesta como un plano no euclidiano por el que los tiradores podrán moverse al margen de las dimensiones espaciales y temporal. 2. Conjugación de la distancia del medio con aquellos aspectos particulares de los implicados y su contexto, que la modifican. Será esta dimensión resultante aquello con lo que se entienden las posibilidades reales que existen en dicho medio. 3. Magnitud de lo posible. 4. Término usado en medicina para hacer mención a la separación entre los lados derecho e izquierdo del músculo recto mayor del abdomen. 5. Dimensión hipotética, perpendicular a las dimensiones espaciales y al tiempo, por donde se desarrolla la posibilidad de afectar. Esto es así puesto que el espacio y el tiempo son dimensiones permeables para ciertos elementos cuánticos, lo que hace que las interacciones entre entes puedan tener lugar de manera independiente a la ubicación espacial y temporal de estos (diastema), emergiendo la diástasis, por tanto, como la posibilidad de afectar de un ente a otro, sin que necesariamente intervengan cambios en las ubicaciones de las dimensiones físicas en las que esto tenga lugar. Esta concepción de la diástasis es únicamente hipotética, pues no existe prueba falsable de que esto sea así. Sin embargo, resulta un modelo filosófico útil para explicar las interacciones entre entes sujetos a los principios ontológicos emergentes del axioma original.
DIASTEMA. [Diasthema]: 1. Separación entre elementos implícitos en el medio, en la dimensión física y/o temporal. 2. Distancia física existente entre los tiradores, que influye en la diástasis. 3. Conjunto de los diámetros comunes emergentes de la correlación entre cada uno de los elementos implícitos en el medio y sus relativos, comunes, particulares, individuales, virtuales y ejecutivos. 4. Sinónimo de distancia del medio.
AISTESIS. [Aistesis]: 1. Manifestación o proyección de la diástasis en la dimensión espacial, en la que se pueden observar las mutaciones de dicha diástasis, pues se proyectan en el plano físico. 2. Conjunto de experiencias de un ente sobre el medio. 3. Manifestación de la diástasis sobre la diastema.
Este contacto, que en principio puede tender a la convergencia de los vectores de interés representantes de estas culturas, puede no ser tangible para ninguno de los dos entes implicados en el mismo.
Regresando a al pensamiento de la distancia geográfica como diastema, es complicado pensar que hubiera un contacto directo entre las dos culturas de interés de las que nace esta reflexión. Sin embargo, es posible que sí que hubiera un contacto no tangible o, al menos, no reconocido de forma directa.
Si estudiamos la distancia geográfica como una diastema, se podrá observar que, del mismo modo que al separar agente y paciente esta puede marcar, de forma somera y gradual, el paso de un medio de proporción, a uno proporcional, y finalmente proporcionado, la diastema geográfica estará jalonada de accidentes geográficos y otras culturas intermedias entre las dos que no saben que han tenido contacto entre sí.
Esto se debería a que dicho contacto surgiría a través del conocimiento llegado por las culturas más cercanas, con las que se tendría un contacto consciente, de estas últimas con otras cercanas a ellas, y así sucesivamente, reduciéndose paulatinamente el contacto consciente y tangible, hasta que este sea, por afectar a dos culturas tan separadas que la una no sabe de la existencia de la otra y viceversa, pero no esté.
AXIOMA ORIGINAL. [Original axiom]: Principio absoluto que dicta que: 'Algo es por afectar'. Esto expresa que un ente será por su capacidad intrínseca de generar variaciones en otros entes, así como quedará necesariamente definido por la forma en la que lo hace. Todo lo que existe lo hace afectando a su entorno, y por ende, la interacción y la convergencia de las afectaciones es la norma, no la excepción. Siendo así, todo es resultado del conflicto, pues para que algo exista precisa de afectar a otro, y por ende, de variar sus vectores de interés, siendo inevitable la tendencia a la convergencia de estos. De esta forma, el axioma original es un principio falsable en teoría, mas resulta imposible de falsear en la práctica, porque cualquier intento de refutarlo termina confirmándolo, por tanto, quedando definido como verdadero y fundamental, uniendo la ciencia y la filosofía, en una certeza trascendental, no dogmática. O sea, que ser es afectar, y esto es falsable, mas siempre cierto.
Cabe destacar que, si en lo que concierne a la aístesis ya es complicado intentar encontrar una posible explicación a la similitud de los dos vocablos, la tarea se vuelve aún más compleja cuando se tiene en cuenta a la diástasis. Esta, resulta en cierto modo inaccesible, al ser un elemento pentadimensional, o lo que es lo mismo, perpendicular, no dependiente y potencialmemte ajena al tiempo y al espacio, a pesar de resultar clave para llegar al quid de la cuestión.
Al ser la magnitud de la naturaleza de lo posible, va a recoger todo lo que pueda ocurrir dando el conjunto de circunstancias que dan lugar a la naturaleza de lo posible en una cultura. Es decir, el medio en que esta se halla.
De esto modo, surge la posibilidad de que, en algún momento de estas culturas, ambas se encontraran compartiendo una idea de la diástasis, como puede ser dar nombre a un territorio. Sin embargo, pareciera que ambas emplearan un método inductivo, ya que se persigue dar un nombre a un territorio concreto, con el fin de acotarlo, espacial e incluso temporalmente, y de darle una naturaleza concreta, por medio del vocablo “Iberia”. Mas es aquí donde surge la problemática.
Se podría considerar que, en algún momento, dos culturas separadas por una diastema geográfica, compartieron una idea de la diástasis (nombrar un territorio), y que la aístesis de la misma (vocablo “Iberia”) resultó ser, si no igual, extremadamente parecida.
Ahora bien, es en este punto donde la diástasis ejerce su naturaleza pentadimensional, haciendo que no se pueda saber el propósito concreto de cada uno de los entes al dar origen al vocablo “Iberia”. Esto hace que la premisa inicial, la de compartir una idea de la diástasis, ya no sea posible.
La idea general de poner nombre a un territorio no tendrá el mismo significado ni matiz para estas dos culturas, del mismo modo que la idea específica de dicho nominativo surgida en el individuo, o conjunto de individuos, tendrá un propósito concreto que, miles de años después, resulta inaccesible.
PROPÓSITO. [Purpose]: 1. Pretensión con la que se intenta, procura y/o lleva a cabo algo. 2. Conjunto de expectativas sobre las que se sustenta la decisión de obrar. 3. Orientación voluntaria de un vector de interés. 4. Manifestación notable del vector de interés. 5. Semántica de una obra. 6. Sinónimo de pretensión, como el vector de interés pretendido tras la obra. 7. Parte de una obra que atribuye semántica a esta, al margen de su contenido o del medio en que este esté expresado. Siendo así, el propósito de una obra no podrá ser empíricamente demostrado, pues dicha semántica únicamente se expresará al exterior del agente a través de la forma en la que se manifiesta el contenido y el medio, que en el caso de la esgrima será por medio de la exposición de la geometría y la dinámica. Por ende, se puede decir que el propósito de una obra, o sea, su semántica, únicamente es reconocible a través de las acciones que expresan, quedando dicha semántica codificada en mente del agente hasta que no actúe. 8. Singularidad de un ente que lo ubica y lo define, en sentido y magnitud.
Por tanto, no se puede saber con certeza si el vocablo “Iberia” usado por ambas culturas vendrían a tener el mismo significado semántico. Y el conocimiento que se puede generar a partir de la ausencia del mismo en torno a un concepto concreto, es tanto el reconocimiento de ese desconocimiento, como de la necesidad de sumergirse en esa dimensión desconocida para abstraer datos, catalogarlos como información, y a partir de su relación generar nuevo conocimiento.
En otras palabras, solo se puede continuar con este razonamiento si se acepta la limitante de la imposibilidad de acceso al propósito de los entes de estas dos culturas, que usaron el mismo vocablo para nombrar distintos territorios.
AXIOMA DEL CONOCIMIENTO. [Knowledge axiom]: Principio elemental que dicta que toda información es potencialmente útil, independientemente de su origen o aplicación inicial.
Esto significa que se debe jugar en la diástasis con los hechos conocidos, y ya tan renombrados de las dos culturas, la diastema que las separa, el vocablo “Iberia”, y la utilización de este por dos culturas separadas por una diastema geográfica considerable. Si solo se tienen en cuenta estos elementos, y se deja de lado por un momento el propósito, surge, como se ha mencionado antes, una coincidencia de la idea en la diástasis por ambas culturas, lo que supone una singularidad.
Al no poderse conocer el propósito concreto de los entes que utilizaron un mismo vocablo para designar áreas geográficas concretas en territorios y puede que tiempos distintos, se estaría hablando de una singularidad, una coincidencia en la diástasis que no puede explicarse, precisamente por la imposibilidad de acceder al propósito de los entes que dieron lugar al vocablo.
SINGULARIDAD. [Singularity]: 1. Evento o fenómeno que no se atiene a unas determinadas leyes, normas, reglas o conocimientos. 2. Región del espacio donde no se pueden definir magnitudes. 3. Estrato más estrecho posible del medio proporcional, en el que no aplican los principios técnicos propios de las armas de las que emergen los medios medidos, donde no se tendrá control alguno de la obra o de la entropía, no siendo viable transitar por él, y donde no se podrá obrar sostenimiento o retirada alguna sin la ejecución propia. 4. La singularidad de un ente resulta ser su propósito, por ser aquello de donde emerge su medio y lo que lo define como un agente independiente. Es por ello que el propósito de un ente es inaccesible para otro, pues para experimentarlo habría de caer a su singularidad, uniéndose ambos y dando lugar a un propósito nuevo emergente de la suma de los dos propósitos que se unifican, lo que haría variar dicho propósito. En el asalto, agente y paciente son dos singularidades inicialmente separadas, siendo por tanto dos entes y propósitos diferenciados, que en dicho asalto están enfrentados. Siendo así, el agente pretenderá imponer su propósito sobre el del paciente, pretendiendo hacer que dicho paciente caiga en la singularidad agente. Esto se conseguirá al sobreponer el propósito agente sobre el paciente, que en el asalto tendrá lugar por medio de la ofensa, anulando el propósito del paciente mientras se impone el propósito del agente. Pese a ello, la singularidad resultante siempre será la unión de ambos, y es por ello que se justifica evitar que el paciente sea absorbido por la singularidad del agente, resultando ideal que la inhabilitación del agente sobre el paciente tenga lugar de manera eficiente, minimizando la lesión, consiguiendo el cese del asalto y evitando que el agente se verá afectado por la asunción de la responsabilidad de haber acabado con la independencia del paciente.
De este modo, atendiendo a la definición de singularidad como “evento o fenómeno que no se atiene a unas determinadas leyes, normas, reglas o conocimientos”, podemos decir que esta coincidencia de la idea en la diástasis es una singularidad, mientras no podamos tener acceso al propósito detrás del uso de “Iberia” por cada una de las culturas. Es decir, sin el propósito, no tenemos una base lógica a la que se atenga la idea compartida, quedando para los entes del presente como un surgimiento espontáneo en la diástasis de dos ideas que ocupan simultáneamente el mismo lugar, que llegan prácticamente a fundirse, diferenciables solo por la diastema geográfica a nivel material, pero sin diferencia real a nivel diastático.
Esto lleva al siguiente escalón en este razonamiento, y es que, si se habla de una singularidad por falta de propósito, eso quiere decir que hay una relación directa entre ambos conceptos. Observando que el propósito original detrás del surgimiento del vocablo “Iberia” es inaccesible, no solo por la ausencia de los entes que lo originaron, sino porque para entender realmente dicho propósito, o propósitos, habría que ser los entes que lo idearon en primer lugar. Y eso, tanto material como diastáticamente, no es posible por el momento.
Por ende, se puede entender también que hay una singularidad en cuanto a que el propósito original del vocablo “Iberia” es singular del ente que lo originó, es decir, nadie más pudo compartirlo, ni los otros entes que convivieran con él, pues como recién se ha mencionado, no podían ser el ente que originó el vocablo, a pesar de que pudieran participar en su creación. Basta pensar en que “Iberia” designa un territorio concreto, pero para cada uno de los entes que usaron ese vocablo, ese territorio no tendrá la misma extensión exacta. Puede que para unos ocupara unos milímetros más, para otros unos milímetros menos.
Y aunque esa diferencia pueda ser nimia, e incluso prácticamente imposible de medir, el mero hecho de su existencia hace que afecte al propósito del vocablo “Iberia” en cada uno de los entes que le dio uso y, por tanto, hace que esas diferencias “sean”, debiendo ser tenidas en cuenta en los posibles propósitos de cada ente, imposibilitando la exactitud total entre dos propósitos.
Así pues, se podría decir que el vocablo “Iberia” es una singularidad en sí mismo, fruto tanto de la imposibilidad diastática de que se comparta una idea y su propósito entre dos entes, ocupando ambos simultáneamente el mismo lugar, como de la diastema geográfica que separa a ambas culturas relacionadas con el vocablo, con la singularidad de una sonoridad y significados parecidos entre una cultura de la península ibérica y otra del Cáucaso cuando, a priori, no hubo un contacto directo entre ellas.
Karui Luis Francisco Roldán Fraile
17 de julio de 2026
En la vida diaria la expresión de “sentido común” es bastante usada, tanto que se podría decir que en muchos sentidos se ha cambiado o perdido su semántica original.
Por lo tanto me he dispuesto a realizar este escrito que espero, sea el primero de muchos, para que el lector pueda entrar en un estado analítico y de pensamiento profundo, en base a mi experiencia vital, y más en concreto marcial.
Lo que es el sentido común, según la información que está fuera de mi pensamiento y que puedo reunir, se describe de la siguiente manera:
Glosario General de la Esgrima Láser:
SENTIDO COMÚN. [Common sense]: Criterio sustentado en la lógica racional.
Según esto, el sentido común es la capacidad natural para juzgar, razonar y tomar decisiones lógicas en la vida cotidiana, acordes a nuestros propósitos. No requiere estudios especializados; se basa en la experiencia compartida por la sociedad y en la percepción de la realidad para resolver problemas prácticos y adaptarse al entorno.
A diferencia del conocimiento científico, que exige demostraciones empíricas, el sentido común se apoya en evidencias aparentes y en un consenso cultural no escrito. Actúa como una guía interna orientada a la supervivencia, el bienestar y la convivencia, aunque varía dependiendo de la cultura y del grupo social. En esencia, se sostiene en la asunción del medio para entenderlo.
Como características principales del sentido común pueden estar que resulta práctico y directo, pues resuelve situaciones de manera rápida sin necesidad de un análisis profundo. Así mismo, es un método intuitivo, que se adquiere de forma espontánea a través de la vida diaria y de la interacción con el entorno. Por otro lado, lo que se podría considerar una contrariedad, resulta relativo, pues lo que se considera "de sentido común" en una sociedad puede no serlo en otra, demostrándose falsa la suposición absoluta de que resulta “común”.
Para entender cómo el sentido común nos ayuda a organizar los estímulos para tomar decisiones y comprender el impacto de nuestras acciones, vamos a ampliar este conocimiento desde mi propio razonamiento.
Dando por entendido lo anteriormente descrito, podríamos afirmar que los entes nacen sin sentido común.
Este se adquiere a base de experiencias y también por herencia, pues gran parte del conocimiento puede ser adquirido gracias al entorno y al medio en el que se desarrolla cada individuo.
Llevando esta explicación a lo más sencillo, cuando un nuevo ente es creado, este carece de todo conocimiento y experiencia.
Normalmente son sus creadores o, en el caso biológico, los progenitores quienes comienzan a transmitirle dicho conocimiento.
Al no entender aún qué es peligroso, dañino o beneficioso, son ellos quienes entregan esta base de conocimientos, generando así ese efecto que llamamos sentido común, basado también en la experiencia que el propio sujeto adquiere mediante los estímulos recibidos en diferentes disciplinas.
También podemos dar por entendido que, dependiendo del entorno y del medio en el que se desarrolle un sujeto, su sentido común estará focalizado en aspectos diferentes.
Extendido este pensamiento, dividiremos ahora esta explicación en dos entes.
Al primer ente lo llamaremos Alfa. Al segundo ente lo llamaremos Beta.
El sentido común de Alfa, que se ha criado en un lugar costero de clima normalmente cálido, está focalizado en la supervivencia dentro de su entorno, así como en la experiencia adquirida y transmitida en él.
El sentido común de Beta, que se ha criado en la montaña, un lugar de clima frío, está igualmente focalizado en la supervivencia dentro de su entorno y en la experiencia adquirida y transmitida en él.
Ambos también poseen experiencias heredadas de sus progenitores y conocimientos transmitidos por ellos, además de las experiencias a las que cada uno se ha enfrentado personalmente, adquiriendo conocimiento a partir de ellas.
Podemos dar por entendido que ambos pertenecen a culturas diferentes; sin embargo, muchas disciplinas son comunes entre ellas, aunque se encuentren en distintos estados de evolución o lleguen a las mismas conclusiones por caminos diferentes.
Por lo tanto, podríamos decir que cada cultura y cada comunidad posee su propio sentido común, además del conocimiento específico que cada individuo desarrolla. Este está formado por la experiencia adquirida en las distintas disciplinas y circunstancias a las que el propio ente se ha enfrentado, junto con la transmisión de dicho conocimiento.
Gracias a la experiencia y a esa transmisión, interiorizamos conceptos y normalmente ofrecemos soluciones eficaces, mas no necesariamente eficientes.
Por lo tanto, debemos dar siempre por entendido que, basándonos en nuestra disciplina, la Esgrima Láser, y en este humilde escrito, no debemos atribuir sentido común a un ente sin conocer previamente su entorno y su experiencia, ya que hasta entonces no sabremos cuáles son sus especialidades ni hacia dónde estará focalizado su sentido común.
Sabiendo esto, a mayor conocimiento y mayor experiencia, mayor será el sentido común, incrementándose también el porcentaje de éxito de cualquier obra.
Iniciado Cristian Ortiz Muro
7 de julio de 2026
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